La incertidumbre es una situación cotidiana, desde hace mucho tiempo, para los habotantes de esta ciudad que orilla un río inmóvil. Situación que tiende, tanto para la memoria como para la previsián, hacia la duda y el temor mas que hacia la esperanza. Cualquiera de sus telas puede servir como ejemplo. Las densas tramas de color seducen por su riqueza, para luego revelar -como cuando la bruma se levanta sobre un campo despues de la batalla- montones de cuerpos extendidos hacia un horizonte invisible. Lo pastoral se troca en paz total e irremediable, residuo de una crueldad reciente. Asi, no hay cama sin agonía, retrato sin orificio de bala. Gargano exhibe el lirismo de un colorista, pero retiene simultáneamente la memoria cruel de un testigo presencial. Tal vez sea un arte muy a nuestra medida donde el desprevenido puede gozar de aquellas iridiscencias que -para otro- significan el fin de los tiempos. Cabe definirlo por su clima personal, donde transforma la posible protesta en una duda atroz, aunque perfecta su sombra.

Bengt Oldenburg

 
 
ARGENTINA