Siempre es difícil comenzar a hablar de mi propia obra, puesto que en el quehacer plástico es justamente la fluidez del trabajo, junto con la constancia y la práctica, la que lo va definiendo a uno como artista.
Muy importante es la obra realizada la cual dice mucho más de lo que uno pudiese explicar, se va automáticamente auto-develando ante lo real y comparando con lo que ya existe, marcando un estilo o un tipo de trabajo propio.
En lo personal dentro de la Historia del Arte siento que hay tantos Maestros disponibles para citar, los cuales me han motivado con vision, como por ejemplo toda la obra escultórica de Miguel Ángel, sintiéndome principalmente atraído por sus trabajos inacabados los cuales develan el proceso mismo de transformación de lo inerte en imagen orgánica creando en la retina ese umbral inexplicable que posee el arte en donde el equilibrio estético, genera de la nada la belleza y donde esos cuerpos, atrapados en la materia prima, se muestran como atrapados en su propia realidad.
Rodin quien fue un fiel seguidor de lo más moderno de Miguel Ángel, generó un nuevo discurso dentro del mundo escultórico y entablando una relación mucho más libre con la creación propiamente tal, amplió las posibilidades dentro de la escultura, dándole un carácter más actual.
En el aspecto que tiene que ver con la espontaneidad plástica, puedo citar a Brancussi puesto que mi quehacer escultórico tiene parecido, en el sentido de ir del concepto directo a la piedra sin previo modelado en barro. Corriente que buscó legitimar el trabajo del marmolista quien era visto como un traspasador de dimensiones a piedra, lo cual para mi gusto es aún mayor como desafío plantearme la obra de manera fluida y obligando un dialogo con el material, que además de ser noble proviene de las entrañas de lo terreno, para reflejar como en un misterio lo espiritual en cada trabajo finalizado
CHILE